Llegamos a INDONESIA

Ayer en la madrugada después de una travesía por el aire, cruzando océanos, montañas, llegamos a Singapore, al aeropuerto solamente, pero nos basto para llenarnos de primer mundo y continuar nuestra marcha, primer acercamiento, noche en Denpasar… un hotelazo full de vegetación y sonidos isleños.

Al siguiente día, nos despertamos suave, a la práctica matutina de meditación y yoga, regalo del viaje, del vipassana que hicimos en el templo del bosque, en el sur de Tailandia. Después de un buen desayuno, nos enrutamos rumbo a Ubud, en un carro particular, con un maravilloso conductor «Dan», quien con su muy bien hablado inglés y todo su conocimiento, heredado por tradición oral de sus abuelos, nos deleitó e instruyó de historias, creencias locales, cuentos y costumbres balineses.

Que riqueza la de este lugar, campos de arroz, maíz, plátanos, palmas, oficios varios a los que se dedican por tradición, los habitantes de este territorio: carpintería, talla de piedra, tejidos, batik, mascaras, entre otros. Caminos hermosos por los que nos cruzó Dan, al son de una buena charla que parecía no tener fin.

Nos dejó en un hotel muy bonito, escondido entre la selva, a orillas de un arroyo, amenizado por el canto de los pájaros, las chicharras y mil y un animales más.

Allí nos instalamos, en una cabaña hermosa, cálida, colorida, acogedora y llena de naturaleza. Templo de amor, delicia balinesa se probó, cuando la pasión estalla y nos transporta a lugares y estados de conexión – comunión bellos y únicos, tan poderosos que hasta el agua no tuvo otra opción que manifestarse para acompañar el instante, y celebrar al unísono el camino recorrido y por recorrer.

Así nos recibe y abraza Balí… gratamente vivimos cada momento de esta aventura compartida. (280215)

 

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