Serafina Barlovento de Los Angeles

Antes que después, quiero, siento, me atrevo, simplemente fluyó con la tinta, con los relatos que siempre he querido compartir, con palabras e historias que den cuenta de la vida.

…Es de esa manera que Serafina Barlovento de Los Angeles, comienza compartiendo memorias, vagos            recuerdos de situaciones que han marcado su viaje y lo seguirán haciendo mientras exista…

Creo que la infancia, la niñez te matiza en gran medida la personalidad, los sueños, permeados por experiencias, por personas, por lugares, por revelaciones e impulsos. El camino de la vida es un constante circulo o más bien un espiral de colores que te impulsa, te recoge, te inspira a actuar, a SER.

Es así como las memorias de cafetales, de viajes, de una familia muy unida aparece constantemente, como referente, como memoria, altar sagrado de lo que soy hoy.

Hermandad, creatividad, alegría desbordante pero al mismo tiempo rebeldía ilusoria, constantes miedos por lo desconocido o más bien, miedo a la maldad del mundo, a la energía oscura de una realidad de violencia, con la que generaciones han lidiado, como estado natural del ser del planeta, del país que les eligió como habitantes.

Relaciones conflictivas, o tal vez una adolescencia que te muestra como víctima, quizás producto de tu mente, de tu mundo, unas diferencias marcadas, estereotipos que adquieren olas y tintes de amargura, constantes reflexiones, cuestionamientos sin Eco, del porque ellos si y nosotras no.

Es así, como los años marcados por una niñez en éxtasis, libre, inocente, en contacto con la tierra, con lo simple y complejo de la existencia, crea personalidades de fuego, de mar, de selva que aprenden a fluir, a cuestionar, a indagar, a servir, a ser temerarios del presente, de sus creencias, apegados a sus raíces, a sus ancestros, pilares de enseñanza de vida, a soñar con tanta profundidad… que mensajes y señales llegan para transformar realidades o simplemente sueños.

Aprendiendo de energías, de oráculos, del poder del enfocarse y creer que es posible, lo que algunos llaman fe, es el poder del creer y de crear, con el que todos venimos a esta tierra, energía, conexión sagrada con la fuente, con la naturaleza poderosa y única que te muestra el camino, relación consciente con cada situación, hay veces muy claro, otras veces con algunos obstáculos, o más bien retos que te demuestran lo fuerte o lo débil de tu proceso.

Se viene a la memoria, dualidades que han caracterizado la sociedad, las familias, las conversaciones, los sentimientos, hasta los pensamientos cotidianos que se tienen en lo colectivo y en el silencio básico de recogimiento del alma…

 

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