Visiones viajando Sampa, LAOS

Pueblos que alguna vez fueron escondidos para los ojos de muchos, para el olfato de cazadores y la llegada de los ojos curiosos de turistas, hoy se encuentran entre el polvo, el barro, los grandes proyectos que dicen llevarles el progreso y buen vivir.

Durante el camino Sampa — Mon Kaug, vemos grandes hidroeléctricas que se presentan como la panacea pero que dejan al local sin su medio milenario de transporte por el río… ahora deben esperar por una chiva, pasar por polvo y el escenario devastado de lo que un día fue una montaña, templo de vida, color y ahora se sueñan con caminos, carreteras de cemento para que el intercambio, el comercio, la invitación al consumismo tenga cabida y sea incluyente a todo nivel y llegue a todos los rincones del país.

Que sin sabor deja, el ser testigo de lo que ocurre no solo acá en Laos, sino en todo el planeta, ser presa de un fenómeno generalizado, carente de sensibilidad ambiental, local, simplicidad que cada día más se convierte en un pulpo de miles y miles de brazos que asfixia los pensamientos, los sentimientos de lo colorido, de lo espontáneo, lo ancestral.

Hasta cuando? que tendrá que ocurrir? como nos tendremos que ver, para evocar una conciencia colectiva? Realmente, no lo sé y tampoco espero saberlo, pero solo sé, que cada vez que presenció esos ejemplos de sed ambiciosa por controlar del ser humano, quisiera tomar acción, ya que lo percibo muy de cerca, en el escenario propio, en la selva amazónica…

Deja una respuesta