Una carta para el futuro

Una carta para el futuro?  – se pregunta Ramón -,  en realidad una carta para hoy! – se responde para si, sonrojado-

Sin vacilar exclama que no existe futuro sin el hoy, por tanto, es importante vivir cada instante con la fuerza y la certeza que es lo que hay, con plena confianza, en los pasos que se dan en cada segundo de vida, de respiración, de latir del corazón, es el presente, es lo que es…

Sin etiquetas desde el ego dualista de bueno/malo; feliz/triste; bonito/feo; aburrido/interesante… romper con esos esquemas mentales que nos han inculcado y con los cuales crecimos es el reto, un proceso de desaprender desde el corazón, desde el ser.  A partir de la observación de la presencia plena, siendo alerta de los pensamientos, reacciones, de la aceptación y el rendimiento, entendido este, como el danzar al son de la impermanencia del movimiento de la vida, de las olas del mar, el solo fluir con el presente, con la conciencia, intuición, sabiduría interna.

El relacionarse con ese constante fluir es la clave de la armonía, del equilibrio y del trabajo interior de fortalecimiento del desarrollo de la vida, de la comunión sagrada. Aprender a no juzgar, a no etiquetar, simplemente lo esencial; respirar, observar, recibir, aceptar, agradecer, compartir, amar, servir, ser… es lo que piensa desde lo profundo, este niño de 77 años, al que sus padres le regalaron un día, el nombre Ramón.

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