El Gitano y la Princesa

…Y fue la lluvia, la luna, las estrellas, en si, todos los factores que encierra la noche, los que hicieron posible el encuentro entre la princesa y el gitano, entre el mar y el viento. Encuentro fortuito que hizo resplandecer lo oculto, lo desconocido, lo místico, lo irreal y lo imposible.

Fue el tiempo, la curiosidad, nuevamente la noche, el día, la tarde, la sonrisa, lo sencillo de la vida, quienes mostraron el camino, por el cual debían transitar estos dos personajes por un período de tiempo determinado, determinado por un lado, por la construcción del vehículo que pondría nuevamente en marcha al gitano, el vehículo el cual le devolvería al mar la vida, la fuerza y la belleza para abrirse y desbordarse como tanto lo había soñado. Y por otro, determinado por el proyecto de vida de la princesa, el cual era volar tan alto hasta fundirse con el viento.

Dos personas tan disímiles pero tan iguales, tan distantes pero tan cercanas, tan sentimentales como racionales, tan cuerdas como guiadas a la vez por la locura, locura de descubrir un sentimiento que cambiaría el devenir de lo que fue el pasado, de lo que es el presente y de lo que sería el futuro.

Tan solo un presente compartido, solo un presente en el cual se valía todo, el amor surgió, la locura de un encuentro fortuito entre dos seres en tierras extrañas tanto para uno como para el otro, tan sumamente diferentes pero con algo en común el desbordarse por el mundo aprendiendo de experiencias, del silencio, de la sonrisa de las gentes, de los niños, de la sed de vida…

…Y fue el silencio de la noche, el atardecer cartagenero, el mar caribe, el viento costeño, los cuales matizaron y guiaron esa chispa que surgió entre el mar y el viento entre la princesa y el gitano, prevenidos en un principio por la consciencia compartida de que el momento el cual vivían era limitado tanto en el tiempo como en el espacio, pero impulsados por lo oculto, lo místico, lo desconocido y lo irreal del sentimiento que empezaba a surgir, se dejaron llevar…

…Y fue así como se dejaron llevar…, se embarcaron en un viaje incierto, con un destino aun muy borroso, pero la felicidad los guiaba, el brillo de sus ojos cuando se encontraban, el palpito del corazón cuando se besaban, el goce perpetuo cuando se amaban, cuando se fundían en una sola ola la cual iba contra viento y marea…túnel de sensaciones, cada vez más fuertes, el gitano y la princesa, el mar y el viento se encontraron…. Se encontraron y nunca jamás se pudieron separar, viajaron juntos pero no como ellos hubieran querido sino como siempre soñaron, de mente y corazón.

Solo una frase se oyó y quedó en el horizonte “quiero estar con una persona, quiero sentirla, ver su cara en la mañana, su calor a mi lado en la noche, escuchar su respiración y oler su aroma”. Y fue así como la princesa, el viento se enamoro del gitano, del mar el cual en estos momentos navegaba lejos de ella. (2006)